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miércoles, 10 de marzo de 2021

2º Trimestre Literatura

NOVELA

 La novela. Tendencias.

Los autores con un deseo de modernidad a la vez que afirman sus raíces autóctonas darán lugar al modernismo.

En los primeros años del siglo XX se produce una reacción (el llamado regeneracionismo) que pretende encontrar la solución a los “males de la patria”. En este ambiente, una serie de jóvenes autores, la denominada generación del 98, manifiestan junto a su angustia existencial, su protesta y afán de reforma de las costumbres decadentes de la sociedad española, un deseo de europeización, de modernidad, con la incorporación de nuevas técnicas expresivas.

En torno a 1914, surge un nuevo grupo de escritores e intelectuales, encabezados por Ortega y Gasset, que busca la modernización definitiva de España, a través de la formación científica y cultural y el cultivo de un arte intelectual que abandone el sentimentalismo decimonónico para ajustarse al espíritu del siglo XX: el novecentismo.

En los años 20 y 30, la narrativa española seguirá dos tendencias: la novela deshumanizada propia del novecentismo, con influencia también de las vanguardias, y la novela social, propia de actitudes más preocupadas por la situación de España y del mundo en esos momentos.

La generación del 98.

Desde el punto de vista temático, las novelas de los autores del 98 se centran en:

a) El tema de España, desde una perspectiva particular en cada autor. Pretenden descubrir el alma de la nación a través del paisaje, sobre todo Castilla.

b) La historia, pero no la de los grandes conflictos bélicos o reyes, sino la del hombre anónimo, a la que Unamuno llamó la “intrahistoria”; y la literatura, volviendo a autores como Larra y a clásicos como Berceo, Rojas o Manrique y, especialmente Cervantes y el Quijote, que ven como un reflejo de las conductas de los españoles.

c) El tema existencial, también tratado de forma distinta en cada autor, que se preocupa por el sentido de la vida y la existencia, el tema del tiempo o las relaciones del hombre con Dios.

En cuanto a la técnica estilística y literaria, los autores del 98 defienden la sencillez y claridad, pero sin perder la fuerza expresiva.

MIGUEL DE UNAMUNO

Autor de carácter crítico, obsesivo y con grandes inquietudes filosóficas, lo que se refleja en sus obras que abarcan todos los géneros. Crea la “nivola”: renuncia a la planificación, sin descripciones, muchos diálogos, personajes con conflictos existenciales.

·Estilo: densidad de ideas, lenguaje expresivo, palabras con usos renovados.

·Obras: Niebla, San Manuel Bueno, mártir, La tía Tula.

JOSÉ MARTÍNEZ RUIZ “AZORÍN”

Este autor dedicó toda su vida al periodismo.

Sus cualidades son la claridad, la precisión y riqueza léxica.

·Estilo de ritmo lento y lírico, aunque claro y preciso. Descripciones muy valiosas.

·Obras: La voluntad, Antonio Azorín.

 

PÍO BAROJA

Pío Baroja se dedicó casi exclusivamente a la producción novelística. Siempre defendió una novela abierta a todas las posibilidades, y proclamó la libertad absoluta para el escritor.

·Concepción abierta de la novela, mezcla de acción con digresiones, estilo expresivo pero sencillo, descripciones impresionistas.

·Obras: Camino de perfección, La busca, El árbol de la ciencia.

RAMÓN M.ª DEL VALLE-INCLÁN

Toda la obra de Valle-Inclán obedece al rechazo del realismo tradicional, lo que se manifiesta de formas diferentes en su producción. Comenzó su trayectoria narrativa en el Modernismo. Progresivamente, introdujo innovaciones en su técnica novelística, hasta culminar en su creación máxima: el esperpento.

Sus características son: deformación de las situaciones y de la realidad; distorsión del lenguaje; degradación de los personajes, que se animalizan.

·Evolución hacia el esperpento, perspectiva crítica y de denuncia.

·Obras: Sonatas, Tirano Banderas.

LA NOVELA NOVECENTISTA.

Se conoce como novecentismo (o generación del 14) a los autores nacidos a finales del

XIX que suceden a la generación del 98 y alcanzan su plenitud literaria en la segunda

década del siglo.

CARACTERÍSTICAS COMUNES

- Autores liberales, intelectuales universitarios, europeístas, reformistas, defensores del arte puro y minoritario (alejado de las masas).

-Preferencia por el ensayo. (J. Ortega y Gasset)

RAMÓN PÉREZ DE AYALA

·Autor de novelas intelectuales (la vida, el destino, el mundo como lucha).

·Obras: A.M.D.G., Troteras y danzaderas.

GABRIEL MIRÓ

·Autor de novelas líricas (melancolía, plasticidad, sensualidad).

·Obras: La cerezas del cementerio, El obispo leproso.

RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA

·Conocido por las greguerías (breves definiciones basadas en la fórmula “metáfora + humor”).

·Autor de novelas experimentales.

·Obras: El doctor inverosímil.

LA NOVELA HACIA 1927

Entre 1925 y 1936 salen a la luz jóvenes narradores, cuya trayectoria se verá truncada por el inicio de la guerra civil española. En ellos se observa dos grandes tendencias: los que comienzan siguiendo las pautas de la novela deshumanizada (Rosa Chacel: Memorias de Leticia Valle, Francisco Ayala: Muertes de perro), y los que plantean una novela social muy comprometida políticamente (Ramón J. Sender: Réquiem por un campesino español, Crónica del alba. Luisa Carnés:  Tea rooms, Mujeres obreras.)

LA NOVELA DESDE 1900 A 1939

PRIMEROS AÑOS: GENERACIÓN DEL 98

CARACTERÍSTICAS COMUNES

Jóvenes autores con espíritu crítico:

• Reacción contra las tendencias narrativas del XIX (realismo y naturalismo): defensa del subjetivismo.

• Protesta contra las costumbres decadentes de la sociedad.

Temas:

• España: buscan su esencia a través del paisaje (Castilla), la intrahistoria y las raíces literarias (Berceo, Rojas, Manrique, Cervantes, Larra).

• La existencia: el sentido de la vida, el tiempo, Dios.

Estilo:

• Sencillez, antirretoricismo, claridad, precisión léxica, léxico connotativo.

• 1902, año clave: publicación de La voluntad (Azorín), Camino de perfección (Baroja), Sonata de otoño (Valle- Inclán), Amor y pedagogía (Unamuno).

AUTORES Y OBRAS

-Miguel de Unamuno:

·Crea la “nivola”: renuncia a la planificación, sin descripciones, muchos diálogos, personajes con conflictos existenciales.

·Estilo: densidad de ideas, lenguaje expresivo, palabras con usos renovados.

·Obras: Niebla, San Manuel Bueno, mártir, La tía Tula

-Pío Baroja:

·Concepción abierta de la novela, mezcla de acción con digresiones, estilo expresivo pero sencillo, descripciones impresionistas.

·Obras: Camino de perfección, La busca, El árbol de la ciencia.

-José Martínez Ruiz, Azorín:

·Estilo de ritmo lento y lírico, aunque claro y preciso. Descripciones muy valiosas.

·Obras: La voluntad, Antonio Azorín.

-Ramón María del Valle-Inclán:

·Comienzos modernistas: lirismo, sensorialidad, decadencia, erotismo.

·Evolución hacia el esperpento, perspectiva crítica y de denuncia.

·Obras: Sonatas, Tirano Banderas.

SEGUNDA DÉCADA: NOVECENTISMO GENERACIÓN DEL 14

CARACTERÍSTICAS COMUNES

- Autores liberales, intelectuales universitarios, europeístas, reformistas, defensores del arte puro y minoritario (alejado de las masas).

-Preferencia por el ensayo. (J. Ortega y Gasset)

AUTORES Y OBRAS

-Ramón Pérez de Ayala:

·Autor de novelas intelectuales (la vida, el destino, el mundo como lucha).

·Obras: A.M.D.G., Troteras y danzaderas.

-Gabriel Miró:

·Autor de novelas líricas (melancolía, plasticidad, sensualidad).

·Obras: La cerezas del cementerio, El obispo leproso.

-Ramón Gómez de la Serna:

·Conocido por las greguerías (breves definiciones basadas en la fórmula “metáfora + humor”).

·Autor de novelas experimentales.

·Obras: El doctor inverosímil.

HACIA 1927

CARACTERÍSTICAS COMUNES

Jóvenes autores que culminarán su obra en el exilio.

Con inicios asociados a lo intelectual

-Rosa Chacel: Memorias de Leticia Valle.

-Francisco Ayala: Muertes de perro.

-Max Aub: Campos.

Novelistas sociales, comprometidos

Ramón J. Sender: Réquiem por un campesino español, Crónica del alba.

Luisa Carnés:  Tea rooms, Mujeres obreras.

 

NOVELA 1939- AÑOS 70

La Guerra Civil y el régimen franquista provocaron una fractura que en lo tocante a la literatura supuso la interrupción de la Edad de Plata de forma traumática.

Muchos escritores en activo durante la República tuvieron que abandonar España tras la Guerra Civil. Entre los narradores en el exilio cabe destacar a los siguientes: Ramón J. Sender (1902-1982), autor de Réquiem por un campesino español (1960); Max Aub (1902-1972) que escribió El laberinto mágico (1943-1965) integrado por seis novelas sobre la Guerra Civil; Francisco Ayala (1906-2009) autor de obras como Muertes de perro (1958) y El fondo del vaso (1962), que abordan el tema de las dictaduras militares.

En España, durante los años 40 se impone una orientación realista de la novela. Por un lado, narradores como Agustín de Foxá (1906-1959) o Rafael García Serrano (1917-1988), La fiel infantería, publican novelas propagandísticas sobre la guerra desde el punto de vista triunfalista de los vencedores y, por otro lado, algunos escritores encuentran en el enfoque existencialista su forma de expresar el abatimiento de la sociedad española y la angustia vital en la que viven. Este ambiente sórdido y opresivo se refleja en dos novelas fundamentales: La familia de Pascual Duarte (1942), de Camilo José Cela (1916-2002), obra con la que se inicia una corriente narrativa denominada tremendismo, que recrea personajes de conductas brutales para realizar una reflexión profunda sobre la condición humana; y Nada, novela de Carmen Laforet (1921-2004) publicada en 1945, que plantea temas como las relaciones familiares, la crueldad de la sociedad de posguerra o la falta de futuro y desorientación vital de los personajes. En 1947, Miguel Delibes (1920-2010) recibe el premio Nadal por su novela La sombra del ciprés es alargada, en que también hay frustración y tristeza a pesar de la resignación religiosa.

En la novela existencial los temas predominantes son la soledad, la muerte, la inadaptación y la frustración. Los personajes son seres marginados, violentos o inadaptados, que viven desorientados. Se observa una preferencia por la primera persona y el monólogo (el personaje cuenta su pasado) con un lenguaje desgarrado y duro.

En los años 50 se producen algunos cambios socioeconómicos que se verán reflejados en una nueva orientación de la novela. La narrativa intentará reproducir las duras condiciones de vida a través del realismo, en un intento de denunciar las desigualdades sociales y despertar la conciencia del lector. Dentro de este realismo social se encuentran dos tendencias: el realismo objetivista y el realismo crítico. En ambas hay compromiso social, pero en el caso del objetivismo se refleja fielmente la realidad, conductas y diálogos de los personajes sin mediar comentarios o interpretaciones del autor. La obra más significativa de esta corriente es El Jarama (1955) de Rafael Sánchez Ferlosio (1927-2019). En esta obra, el autor se limita a transcribir los diálogos de unos jóvenes durante dieciséis horas de un domingo veraniego. Destaca el contrapunto entre el habla expresiva y popular del pueblo y la empobrecida e impersonal de los excursionistas madrileños. También debemos destacar La colmena (1951), en la que Camilo José Cela denuncia la miseria moral y material en que está sumido el Madrid de la posguerra. En ambas obras se puede observar los rasgos característicos de la novela social: un enfoque objetivo en el que el narrador suele consignar los acontecimientos sin entrar en valoraciones; sustitución de un protagonista individual por un personaje colectivo; predominio del diálogo para caracterizar a los personajes y eliminación de la introspección y el análisis psicológico; concentración temporal y espacial de los hechos que pueden reducirse a unas cuantas horas y desarrollarse en un único marco; y sencillez y claridad del lenguaje que tiende a reproducir el habla coloquial. El realismo crítico comparte las características citadas anteriormente, pero hay una intención de crítica social más explícita y un uso de protagonistas singulares que representan a una clase social.

En esta tendencia cabe destacar, Central eléctrica, de López Pacheco, que critica las duras condiciones laborales de los obreros en una presa, y La zanja, de Alfonso Grosso, sobre las desigualdades sociales en el campo andaluz.

En los años sesenta, el agotamiento del realismo y de la novela social llevó a la búsqueda de formas innovadoras que desembocan en la novela experimental interesada en la renovación lingüística y formal, aunque no se pierda la intención crítica. Luis Martín Santos (1924-1964) publicó en 1962 Tiempo de Silencio, obra que inauguraba la novela experimental, que pretendía compaginar la experimentación narrativa con el compromiso cívico o la crítica social. En Tiempo de Silencio se combinan magistralmente distintos procedimientos narrativos y estilísticos para convertir un argumento sencillo en una obra desgarradora sobre las miserias de todos los círculos sociales en los que se desenvuelve el protagonista. Las novelas de esta corriente narrativa presentan los siguientes rasgos: paso del argumento a un segundo término, ya que el interés se centra en las posibilidades estructurales y lingüísticas; multiplicidad de puntos de vista; destrucción de la linealidad temporal del relato; empleo del monólogo interior; tratamiento innovador del lenguaje; y modificación del papel del lector, que debe participar activamente en la interpretación de la obra. Entre los novelistas que se sumaron a los intentos de renovación formal se encuentran Miguel Delibes, con Cinco horas con Mario; Juan Benet (1927-1993) con Volverás a Región, Juan Goytisolo (1931-2017), con Señas de identidad y Juan Marsé(1933-2020), con Últimas tardes con Teresa.

POESÍA

El Modernismo es un movimiento fruto, como la generación del 98, de la crisis espiritual de fin del siglo XIX. En el Modernismo influyen poetas de diversas nacionalidades pero la mayor influencia viene sobre todo de la poesía francesa. Las características generales de la poesía modernista son:

- Dos etapas: una con culto a la forma y otra con una poesía más profunda y personal.

-Voluntad de innovación y búsqueda de nuevas formas expresivas.

- Individualismo y cosmopolitismo.

-Símbolos de elegancia y aristocracia: el cisne.

-Temas: lo histórico (evocaciones de ambientes lejanos y de épocas remotas); exotismo (China, Japón); temas americanos indígenas.

-Vocabulario: muy rico, con palabras exóticas, arcaísmos y cultismos. Gran abundancia de adjetivación y términos sensoriales, por lo que abundan sinestesias, imágenes y metáforas.

-Métrica: el modernismo supone una gran renovación de los versos y del ritmo.

Rubén Darío es la figura más sobresaliente del modernismo hispánico.

Su poesía refleja brillantemente todas las características de la literatura modernista. Su obra poética pasa por un primer modernismo, centrado en el culto a la forma, reflejado en Azul y que culminará en Prosas profanas; y una segunda etapa, que añade a la riqueza forma anterior una honda angustia vital y una crítica feroz al neocolonialismo y la política imperialista de los Estados Unidos. Esta etapa queda reflejada en Cantos de vida y esperanza.

LA POESÍA DESDE EL MODERNISMO A LAS VANGUARDIAS:                                                     FUTURISMO, ULTRAÍSMO, SURREALISMO

MODERNISMO

CARACTERÍSTICAS COMUNES

MODERNISMO HISPANOAMERICANO (1888-1916)

·Fruto de la crisis espiritual del siglo XIX.

·Dos etapas: una con culto a la forma y otra con una poesía más profunda y personal.

·Voluntad de innovación.

·Individualismo y cosmopolitismo (París).

·Evasión en el espacio y en el tiempo.

·Símbolos de elegancia y aristocracia (cisne).

·Riqueza léxica, adjetivación, sensualidad (sinestesia).

·Gran renovación métrica.

-Autor → Rubén Darío: Azul…, Prosas profanas, Cantos de Vida y Esperanza.

MODERNISMO ESPAÑOL

·Elimina la ornamentación y tiende a una mayor profundidad (influye el intimismo de Bécquer).

-Autores: Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez.

LA POESÍA DE ANTONIO MACHADO

MODERNISMO ESPAÑOL (INTIMISTA)

·Emociones íntimas y dolor de los recuerdos.

·Importancia del tema del tiempo: transmite su emoción, tema del sueño o el recuerdo, diálogo con símbolos del tiempo (la tarde, el agua…).

·Tema del amor a través del recuerdo.

·Estilo descriptivo y musical.

·Métrica típica: silva-romance.

-Obras: Soledades, Soledades. Galerías. Otros poemas.

POESÍA DEL 98

·Preocupación social por el pueblo castellano.

·Temas del paisaje (Castilla), los hombres y la historia, vistos de forma objetiva y desgarrada, pero insertos en el tiempo (su gran tema): ayer pujante, hoy miserable, mañana de esperanza.

·Meditaciones sobre la soledad, la muerte, el tiempo, Dios… (sus temas de siempre).

·Poesía breve y sentenciosa (poesía final).

-Obras: Campos de Castilla,  Nuevas canciones.

LA POESÍA DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

1. POESÍA SENSITIVA (hasta 1916-17)

·Obras de juventud: pinceladas románticas y modernistas. Sencillez

-Obras: Almas de violeta, Ninfeas.

·Poesía modernista: temas típicos del movimiento, adjetivación brillante, sinestesias.

-Obras: Soledad sonora, Sonetos espirituales.

2. POESÍA INTELECTUAL (1916-36)

·Poesía “desnuda”, “pura”, dirigida a la minoría, acorde con los postulados del novecentismo.

·Sencillez de estilo: estilo nominal, enumeración.

·Elementos vanguardistas (verso libre, "collage").

-Obras: Diario de un poeta recién casado, Eternidades.

3. POESÍA SUFICIENTE O VERDADERA (A PARTIR DE 1936)

·Poesía cada vez más difícil (solo interesa la esencia del poema, su emoción).

·El poeta busca a Dios en la naturaleza y se funde con él (misticismo panteísta).

·Abandona las formas tradicionales: el verso se hace casi prosa, imágenes, oxímoros…

-Obras: Animal de fondo, Dios deseado y deseante.

VANGUARDIAS

ULTRAÍSMO (española)

·Elementos futuristas y cubistas, imágenes tipográficas, temas deportivos y maquinistas (“poemas visuales”).

·Autor: Guillermo de Torre.

CREACIONISMO (española)

·Arte que no imita la realidad, sino que la crea. Juego de azar de las palabras.

·Autores: Vicente Huidobro y Gerardo Diego.

FUTURISMO

·Exalta la civilización mecánica y la técnica, dinamismo, antirromanticismo.

·Autor: Marinetti.

SURREALISMO

·Vanguardia más influyente. Está “humanizada”.

·Liberación total del individuo mediante la liberación del lenguaje (escritura automática, collage).

·El surrealismo español libera la imagen y enriquece el lenguaje, pero con intención creadora consciente.

·Autores: André Bretón, Juan Larrea, y los poetas del 27.

POESÍA GENERACIÓN 27

CARACTERÍSTICAS

Generación poética llamada así por el homenaje a Góngora.

·Gran amistad entre ellos (“generación de la amistad”).

·Convivencia en la Residencia de Estudiantes.

·Participan en actos comunes (homenaje a Góngora, 1927).

·Colaboran en las mismas revistas.

·De clase media, liberal y culta, con sólida formación universitaria.

·Participación en proyectos culturales en la Segunda República.

CARACTERÍSTICAS LITERARIAS

-La poesía pura (deshumanizada) y una poesía más sentimental, humanizada.

-Lo culto y lo popular (romances y sonetos, poemas populares).

-Lo universal y lo español (andalucismo de Lorca).

-La tradición y la innovación (admiran desde el poeta primitivo al escritor más vanguardista).

ETAPAS

ETAPA DE JUVENTUD(HASTA 1927)

·Influencias de Bécquer y el postmodernismo.

·Influye la poesía pura de Juan Ramón.

·Influjo de futurismo y ultraísmo.

·Influencia de los clásicos (estrofas tradicionales).

·Poesía “deshumanizada” y formalista, pero que no olvida lo humano.

-Obras:

·Vanguardistas: Fábula de Equis y Zeda (Gerardo Diego).

·Neopopulares: Marinero en tierra (Alberti), Romancero gitano (García Lorca).

·Clásicas: Égloga, elegía, oda (Cernuda), Cal y canto (Alberti).

ETAPA DE MADUREZ (DESDE 1927-GUERRA CIVIL 1936)

Influencia del surrealismo que aporta:

·Proceso de rehumanización de la poesía

·Liberación de la palabra, el verso y la imagen

·Poesía trascendente, que aborda los más hondos sentimientos humanos e inquietudes sociales y políticas.

·Revista: Caballo verde para la Poesía

-Obras:

·Cántico (J. Guillén)

·Poeta en Nueva York, Sonetos del amor oscuro (Lorca).

DESPUÉS DE LA GUERRA CIVIL (POSTGUERRA)

·Lorca ha muerto, asesinado; los demás, en el exilio (menos Aleixandre, Alonso y Diego).

·Dispersión del grupo, pero con poesía humanizada.

·En los poetas del exilio predomina el tema de la patria perdida, a la que a veces se añora.

·Los poetas que se quedan cultivan una poesía de tono existencialista.

-Obras: Entre el clavel y la espada, Baladas y canciones del Paraná (Alberti). 

POESÍA 1939- AÑOS 70

Al finalizar la Guerra Civil, se produce una completa fractura con la literatura de las décadas anteriores. La contienda supuso la desaparición de muchos de los poetas del panorama literario: algunos perecieron víctimas del conflicto como Federico García Lorca; otros se vieron arrastrados al exilio y continuaron publicando grandes obras en el extranjero.

Este es el caso Luis Cernuda, Pedro Salinas, Jorge Guillén, Juan Ramón Jiménez, Rafael Alberti y León Felipe.

En España, la poesía de los años 40 está condicionada por el contexto histórico. Los autores (conocidos como generación del 36) tomaron diferentes posturas que Dámaso Alonso clasificó en dos tendencias:

-El grupo de la poesía arraigada, constituido por poetas vinculados al bando ganador, se agrupa en torno a la revista Garcilaso, fundada en 1943. Escriben una poesía que recuperan los metros y estrofas tradicionales: sonetos, décimas, endecasílabos y sus temas preferidos son lo religioso, el amor, la familia y el paisaje embellecido. Ofrecen una visión optimista del hombre y el mundo, y aspiran al orden, la perfección, la belleza y la claridad. Entre los autores más destacados se encuentran: Dionisio Ridruejo, Sonetos a la piedra; Luis Rosales, La casa encendida; Leopoldo Panero, La estancia vacía y José García Nieto, Tú y yo sobre la tierra.

-El grupo de la poesía desarraigada surge como reacción ante la miseria y la desolación de la posguerra, y expresa en sus poemas el malestar ante una realidad sórdida. En la aparición de esta tendencia poética, tuvo un papel decisivo la publicación en 1944 de dos libros que ejercerán una notable influencia temática y formal: Sombra del Paraíso, de Vicente Aleixandre e Hijos de la ira, de Dámaso Alonso. En esta obra, Dámaso Alonso manifiesta su sensación de incertidumbre y de dolor existencial ante la sociedad de la posguerra. Rompe con la armonía un tanto artificial de los poetas garcilasistas al introducir temas como la angustia, la desolación o la rebeldía contra Dios abordados con un lenguaje desgarrado y escritos utilizando versículos, lejos de la métrica tradicional.

Fue de igual modo determinante la creación de la revista Espadaña que perseguía una renovación del panorama poético en torno a una lírica más apegada al mundo y a sus problemas. Los poetas que se agrupan en torno a ella aportan una visión desarraigada del mundo, conflictivo e imperfecto, lleno de angustia y caos; es una poesía arrebatada, de agrio tono trágico. Los poetas trataran también otros temas, aunque el fundamental sea el hombre y toda la problemática de su existencia. Su deseo de nuevas formas estróficas los lleva a experimentar con otros metros, en especial el verso libre. Entre los autores más destacados se encuentran: Eugenio de Nora, Leopoldo de Luis, Victoriano Crémer y Carlos Bousoño.

Otros dos movimientos fueron decisivos en el desarrollo de una poesía diferente a la escrita por los poetas afines al régimen: el primero sería el postismo, que recuperó la importancia de la técnica surrealista, y que está representada por el poeta Carlos Edmundo de Ory; el segundo es el grupo de poetas surgido alrededor de la revista Cántico, que retomaban la poesía pura con un lenguaje muy elaborado y cuyo principal representante es Pablo García Baena.

En la década de los cincuenta, la poesía va adquiriendo un tinte cada vez más próximo a la realidad, lo que da paso a la corriente denominada poesía social, una lírica que habla de las desigualdades sociales y que se centra en la colectividad. La poesía no se concibe ya como mera expresión de un sentimiento, sino como una herramienta capaz de transformar la realidad. Se produce una evolución del “yo al nosotros”, del egocentrismo de la poesía existencial a la denuncia y el testimonio de la injusticia y la opresión que afligen a la sociedad.

El poeta se muestra solidario con los oprimidos, a los que se dirige en un lenguaje llano, claro y prosaico. La poesía se convierte así en un instrumento de acción política y social. El tema más recurrente será la idea de España, aunque también abordan otros como la injusticia, la alienación, el mundo del trabajo, el anhelo de libertad o la necesidad de un mundo mejor. Por lo que respecta al estilo, estos poetas oscilan entre el estrofismo (en especial el soneto) y el verso libre; predomina un lenguaje claro y sencillo con un tono coloquial y directo. Los autores más representativos de este momento son:

-Gabriel Celaya es el poeta social por excelencia. Sus versos tienen una actitud crítica con la realidad convencional. Sus libros más importantes como poeta social son Las cartas boca arriba y Cantos Íberos.

-Blas de Otero emprende su trayectoria desde una perspectiva existencial, expresando su pesar por la ausencia de Dios; es el caso de los poemarios Ángel fieramente humano y Redoble de conciencia. Su obra posterior responde a la preocupación por la poesía social: Pido la voz y la palabra.

-José Hierro en sus primeros libros Tierra sin nosotros, Quinta del 42, presenta unos intereses próximos a los de la poesía social. Posteriormente en obras como Libro de las alucinaciones o Cuaderno de Nueva York deriva hacia una lírica muy personal con imágenes irracionales.

La poesía en los años 60

A mediados del siglo XX irrumpe en el panorama literario un grupo de poetas que se aparta de la poesía social y practican una poesía renovadora. Es la llamada generación del 50, que se caracteriza por recuperar la expresión de la intimidad y de los sentimientos frente a la poesía social. Escriben sobre sus experiencias personales con un tono escéptico y conciben la poesía como un modo de conocimiento, el poeta recrea sus emociones y accede así a una comprensión más profunda de ellas. Son temas habituales la evocación de la infancia y la juventud, la amistad, el amor, el fluir del tiempo… tratados con un lenguaje coloquial y en apariencia sencillo, que acude con frecuencia a la ironía. En el ámbito expresivo, aunque cada poeta mantendrá un estilo personal, cabe apuntar ciertos rasgos que se repiten: alejamiento de la experimentación vanguardista; predominio del verso endecasílabo; ausencia de rima; estructura narrativa del poema; reiteraciones y paralelismos; léxico urbano, con inclusión de coloquialismos y prosaísmos de clara intención irónica. Los autores más representativos son:

Jaime Gil de Biedma, que explora la experiencia cotidiana con un punto de ironía que ejerce gran influencia en los poetas posteriores. Su obra poética está recogida en el libro Las personas del verbo.

Ángel González muestra en sus versos una preocupación ética; mediante la ironía el autor critica la hipocresía de la sociedad. Su obra, recogida en Palabra sobre palabra, está teñida de un pesimismo existencial que a menudo encuentra una válvula de escape en el humor.

José Ángel Valente evoluciona desde un realismo inicial a la posterior reflexión sobre la esencia y la función de la propia poesía. Común a toda su trayectoria es la exigencia de rigor expresivo, que da lugar a un estilo escueto y preciso. Gran parte de su poesía se recopila en Punto cero.

Claudio Rodríguez se vale de un lenguaje de resonancias rurales para indagar en el misterio de la existencia y celebrar la belleza del mundo y de la vida. Su obra más destacada es Don de la ebriedad.

TEATRO

-Busca actores.

-Busca que el público vaya al teatro.

Teatro Burgués

-Jacinto Benavente da con la clave del éxito con obras de crítica leve y repite la fórmula sin descanso.

Obras con problemas poco conflictivos y diálogos elegantes e ingeniosos.

·Obras: La malquerida, Los intereses creados. Fue Premio Nobel.

-Comedia costumbrista: Alternan diálogos con partes musicales. Ambiente pintoresco, personajes típicos, lenguaje vulgar y humorístico.

·Cultivado por Carlos Arniches, autor de sainetes (La señorita de Trevélez), los hermanos Álvarez Quintero, que ambientan sus obras en una Andalucía tópica e irreal (Malvaloca) y Pedro Muñoz Seca, que, con el astracán, busca ser cómico a toda costa (La venganza de don Mendo).

-Teatro poético en verso, de asunto histórico y conservadurismo ideológico, cultivado por Eduardo

Marquina, Francisco Villaespesa…

Teatro Renovador o de Vanguardia

-Teatro intelectual en el 98. Unamuno utiliza el drama para reflejar los problemas que le obsesionan (El otro).

-Teatro vanguardista. Alberti (El adefesio), Alejandro Casona (La sirena varada).

-Obra de Valle-Inclán. Gran originalidad y fuerza de su teatro. No puede adscribirse solo al 98. Por su innovación fue teatro para leer. Crea un género propio: el esperpento.

·1ª etapa: teatro modernista, a estilo de sus novelas.

·2ª etapa: ciclo mítico con las Comedias bárbaras. Ambientadas en una Galicia rural y mítica, dominada por las pasiones, con acotaciones casi narrativas, ambiente tétrico, crítica religiosa y técnicas como la animalización.

·3ª etapa: esperpento. Dentro de este grupo se encuentran las farsas. El primer esperpento es Luces de bohemia, con el que critica la situación de la sociedad española a través de la deformación de la realidad y de los numerosos personajes, el empleo del humor, la riqueza del lenguaje, el diálogo ágil, las acotaciones literarias y los continuos cambios de espacio.

-Obra de Federico García Lorca. Teatro verdaderamente poético. Tema del deseo imposible y la frustración. Teatro de destinos trágicos, encarnados en mujeres. Variedad de géneros.

·Inicios: piezas menores y teatro para guiñol. Primer éxito con Mariana Pineda. Temas de la insatisfacción y el amor desigual.

·Teatro vanguardista: coincide con su crisis personal y estética con su viaje a Nueva York. Crea las «Comedias imposibles»: El público, con estética surrealista y técnicas audaces. Tardaron mucho en subir a la escena.

·Plenitud: Grandes tragedias y dramas, etapa de madurez. Lorca aúna el rigor estético y acercarse al público. Trilogía rural: Bodas de sangre, Yerma, La casa de Bernarda Alba.

 

TEATRO 1939- ACTUALIDAD

El teatro es el género más afectado negativamente por la Guerra Civil: han muerto los grandes renovadores (Valle-Inclán y Lorca) y se imponen mayores restricciones de posguerra que en otros géneros, precisamente por su necesidad de ser representado en público. Desde 1939 hasta 1975 diferentes tendencias dan fe de la evolución política e intelectual del país: hay teatro del exilio, conservador, de humor, realista, experimental y vanguardista. A partir de 1975, con la democracia, se estrenan todo tipo de obras teatrales según dos tendencias: la neorrealista y la neovanguardista.

En los años cuarenta encontramos un teatro condicionado por la ideología del momento que sirve de entretenimiento y ocio de la burguesía. Sobresalen dos tendencias: el drama burgués continuador del teatro benaventino, sentimental y con leve crítica social. Sobresale Joaquín Calvo Sotelo que obtuvo un gran éxito con La muralla.

La otra tendencia es el teatro del humor, que supuso una cierta innovación, una nueva forma de hacer reír alejándose del costumbrismo y de la tradición realista. Este tipo de teatro se basa en lo inverosímil, llegando a presentar rasgos del teatro de lo absurdo: lenguaje y situaciones ilógicas para mostrar el sin sentido de la vida. Cubre los problemas cotidianos con un manto de humor que enmascara problemas sociales y existenciales. Destaca Enrique Jardiel Poncela en cuyas obras encontramos situaciones disparatadas y cómicas, dinamismo en escena y un refinado humor verbal. Éxitos remarcables son Eloísa está debajo de un almendro (1940) o Los ladrones somos gente honrada (1941). Pero quizá es Miguel Mihura el que mejor representa el humor absurdo y algo existencialista. En su mejor obra, “Tres sombreros de copa” (escrita en 1932 pero censurada hasta 1952) aparecen personajes burgueses en situaciones humorísticas ilógicas tratadas con tono crítico y satírico. El humor en la obra de Mihura se basa, aparte de en las situaciones inverosímiles, en la explotación exhaustiva de las posibilidades humorísticas del lenguaje: juegos de palabras y frases equívocas que rompen con la lógica.

En los años cincuenta surge un teatro realista y social, comprometido con los problemas del ser humano que se inicia con el estreno en 1949 de Historia de una escalera, de Buero Vallejo. En 1953 el drama Escuadra hacia la muerte, de Alfonso Sastre continuará este camino. Las obras de estos autores suponen el nacimiento del moderno drama español, aunque abordan de forma diferente su compromiso social: Buero es posibilista (estrenar es lo que importa) y Sastre propugna un teatro de agitación, que sea un elemento de denuncia de la dictadura sin ningún tipo de autocensura, “momentáneamente imposibilista”.

El teatro de Buero une la ética con la estética. Su obra se puede dividir cronológicamente en tres etapas: 1ª etapa: realista, simbólica y existencial; a ella pertenece Historia de una escalera; 2ª etapa: más histórica (utiliza la historia para reflexionar sobre el presente) y social con un alejamiento del teatro realista tradicional; Un soñador para un pueblo y El tragaluz se inscriben en esta etapa; 3ª etapa: teatro experimental, con mayor complejidad técnica y la incorporación de puestas en escena más vanguardistas. Es destacable el llamado efecto de inmersión que introduce al espectador en el drama cuando, por ejemplo se apagan las luces en una obra de ciegos; La fundación es representativa de este periodo. Los temas claves del teatro de Buero son existencialistas (el paso del tiempo y su acción destructiva, el sentido de la vida, la frustración) y sociales (los valores morales, la solidaridad, la necesidad de rebeldía). Los personajes de Buero presentan limitaciones físicas o psíquicas que adquiere valores simbólicos, como la ceguera, la sordera, la mudez o el desequilibrio psíquico.

Se distinguen personajes activos y contemplativos. Los primeros carecen de escrúpulos y actúan movidos por el egoísmo o por sus bajos instintos, y, llegado el caso, no dudan en ser crueles o violentos si con ello consiguen sus objetivos. Los contemplativos se sienten angustiados.

Se mueven en un universo cerrado a la esperanza. A pesar de ser conscientes de sus limitaciones, sueñan un imposible, están irremediablemente abocados al fracaso.

Desde los años 60 se desarrollará otro teatro denominado experimental o de vanguardia. Ajeno a la estética realista, entienden el teatro como un espectáculo donde el texto es solo un elemento más. Se siguen ocupando de temas sociales y existenciales, pero ahora toma relevancia la puesta en escena haciendo uso de técnicas novedosas como acción y lenguaje simbólicos, la ruptura de la cuarta pared (que implica la participación del público), el uso de efectos especiales (sonoros y visuales), de la improvisación, de la mímica y la gestualidad. Los nombres más conocidos son Fernando Arrabal (Pic-Nic o El cementerio de automóviles) y Francisco Nieva (La carroza de plomo candente).

A partir de los años 70 surge un fuerte movimiento denominado teatro independiente protagonizado por grupos teatrales como: El Joglars, Tábano, Comediants, La Cuadra, La Fura dels Baus. Estos grupos actuaban al margen del teatro comercial y creían en la superioridad del trabajo colectivo frente al individual, es decir, sus obras no pertenecían a un autor sino que se gestaban con la participación de toda la compañía. El espectáculo se adapta al público en cada representación con grandes dosis de improvisación y en él predominan los elementos plásticos (sonoros, visuales, atrezo…) frente al texto, que es solo un apoyo.

El panorama actual del teatro es bastante heterogéneo. Existe por un lado un circuito comercial que se identifica con el teatro de humor y los dramas costumbristas, más bien poco valorado. A su vez, hay una sólida red de teatro institucional que lleva a cabo montajes de calidad tanto de obras clásicas como de apuestas más arriesgadas y contemporáneas. Algunos autores que estrenan desde los años 80 regularmente y con éxito son Luis Alonso de Santos (Bajarse al moro), José Sanchís Sinisterra (Ay, Carmela) o más recientemente Juan Mayorga (Hamelin). Por último, hay que mencionar el circuito de teatro alternativo, heredero del independiente de los 70, muy variado e irreverente. Compañías consolidadas nacidas de este teatro serían Yllana (666) o Animalario (El fin de los sueños).

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